miércoles, enero 7, 2026

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Electricidad estática en el repintado, el enemigo invisible del buen acabado

Cómo afecta a la calidad del acabado y qué puede hacer el taller para controlarla.

En el día a día del taller, hay problemas que no se ven… pero se notan. Y mucho. La electricidad estática es uno de ellos. Un factor silencioso que, si no se controla, puede arruinar un repintado perfecto sobre el papel y convertirlo en una reparación llena de motas, sombras o falta de cubrición.

Hoy, con más plásticos, más piezas nuevas y acabados cada vez más exigentes, gestionar la electricidad estática en el repintado del coche por parte del profesional de chapa y pintura ya no es opcional. Es parte del proceso si queremos calidad, eficiencia y menos reprocesos.

Cómo y dónde se genera la electricidad estática en el taller

En chapa y pintura, la electricidad estática aparece más veces de las que pensamos. Basta con lijar, desengrasar o manipular piezas plásticas para que se genere carga. Los paragolpes, molduras y piezas nuevas actúan como auténticos aislantes y acumulan electricidad con facilidad.

A esto se suma el propio proceso de aplicación. El paso de aire y pintura por mangueras y pistolas también contribuye a cargar la superficie. El resultado es fácil de reconocer en cabina, se trata de ese polvo que “se pega” a la pieza aunque la limpieza haya sido correcta.

Las zonas más conflictivas suelen ser paragolpes, plásticos sin masa, piezas recién montadas o áreas con una conexión a tierra deficiente.

Defectos típicos causados por la electricidad estática

Cuando una superficie está cargada, se convierte en un imán. Atrae polvo, fibras y partículas en suspensión que acaban generando motas, inclusiones y pequeños cráteres en el acabado. Y eso, en la práctica, significa lijar, pulir… o volver a pintar.

En colores metalizados y perlados, el problema se agrava. La electricidad estática favorece la aparición de nubes, aguas, sombreados y falta de cubrición, sobre todo en recovecos o zonas interiores. Aquí entra en juego el conocido efecto jaula de Faraday, que dificulta que la pintura llegue de forma uniforme y deja diferencias claras de tono y espesor.

5 claves para controlar la electricidad estática en el repintado

  1. Preparación correcta de la superficie: Un lijado adecuado, una limpieza minuciosa y el uso de desengrasantes y paños atrapapolvo específicos ayudan a minimizar la carga estática antes de entrar en cabina.
  2. Buena conexión a masa de piezas y equipos: Asegurar una correcta toma de tierra en carrocería, paragolpes, caballetes y equipos de aplicación es fundamental para evitar acumulaciones de carga.
  3. Control del entorno de la cabina: Mantener filtros, ventilación y limpieza en buen estado reduce el polvo en suspensión que la electricidad estática puede atraer a la superficie.
  4. Uso de tecnología antiestática: Equipos ionizadores, aire ionizado o pistolas antiestáticas permiten neutralizar la carga antes de pintar, mejorando la calidad del acabado y reduciendo defectos.
  5. Formación y procedimientos estandarizados: Incluir el control de la electricidad estática en los procesos habituales del taller y formar al personal garantiza resultados más constantes y menos reprocesos.

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